Dulce, pero con un final en absoluto empalagoso. Recuerda a crema tostada.
Servir a:
13º C
Más información:
Para la elaboración de este vino, una vez que el Oloroso y el Pedro Ximénez han envejecido en sus propias soleras, se combinan y vuelven a pasar tres años más envejeciendo en una solera de 33 botas existentes en la sacristía de las bodegas Lustau de Jerez. Allí, una temperatura y humedad superiores a las del resto de bodegas aledañas imitan las condiciones climáticas que los vinos de Jerez soportaban cuando viajaban en barco a América en el siglo XVIII.
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